CASA SANTA CàNDIDA
La exposición
Casa tradicional benicarlanda de la calle de Santa Càndida
Inaugurada
el viernes 14 de febrero de 2014, a las 19.00 h.
La
práctica de la agricultura ha sido esencial para el desarrollo del
pueblo de Benicarló
en
todas las etapas de su historia. El trabajo en el campo también fue
creando una forma de vida y una tipología de arquitectura popular
determinada.
Ésta
casa es un ejemplo de vivienda típica benicarlanda de finales del s.
XIX, conservando
todavía
su estructura tal y como era en aquellos tiempos.
Con
la visita a ésta casa-museo se pretende rememorar parte de esta
cultura agrícola, donde todo el trabajo se hacía de forma manual, y
que poco a poco se está perdiendo con el paso del tiempo.
Todos
los elementos que podrán visitar dentro de ésta casa han sido
donados de forma desinteresada por ciudadanos de Benicarló, gracias
a los cuales éste proyecto ha sido posible.
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La
Visita
Para
visitar la casa se debe realizar reserva previa en el Mucbe, mediante
el
teléfono 964460448 o bien por
correo
electrónico: correu.mucbe@benicarlo.org
La
visita a esta casa de labradores, ejemplo de la arquitectura popular
urbana de finales del siglo XIX,
nos aproximará
a la cultura y tradiciones de Benicarló, desde una óptica actual.
A
principios del siglo XX la nuestra sociedad - como el resto de
sociedades agrícolas tradicionales- sufrió una transformación
incomparable respecto a la historia anterior, de manera que una
persona nacida a mediados del siglo XIX vivió una vida muy parecida
a la de su pare, pero muy diferente a la del su hijo.
Esta
transformación fue consecuencia de los avances científicos y
tecnológicos, y en particular de la introducción de la electricidad
-y de otros inventos relacionados con ella-, en el ámbito urbano y
domestico. Y tuvo como resultado el abandono de las formas de vida
tradicionales y la inmersión progresiva en una sociedad plenamente
industrial, cada vez más globalizada y homogénea. Las estructuras
sociales y culturales tradicionales fueron desapareciendo
progresivamente, aunque algunos elementos
sociales y productivos, se resistieron la transformación, hasta bien
entrado el siglo XX.
El
objetivo de la exposición que visitaran a continuación es rememorar
una parte de esta cultura, que hasta hace poco tiempo perduró en las
costumbres de nuestros padres y abuelos, y trasladarla a la
actualidad.
¿COMODIDADES
O NECESIDADES ?
En
la primera mitad del siglo XX se introdujeron en nuestra vida
cotidiana una gran cantidad de nuevos productos y infraestructuras
que se hicieron imprescindibles para el ciudadano moderno hasta el
extremo que, en la actualidad, nos resulta difícil pensar que
alguien pudiera vivir sin ellas. Entre estos inventos están la
electricidad, los medios de comunicación de masas -telégrafo,
teléfono, radio y más adelante la tele- el water,
los desagües o los electrodomésticos, pero también el papel
higiénico, las cremalleras o las latas de conservas.
De
esta manera, se generó un nuevo mercado de productos destinados al
ámbito domestico y a las mujeres en particular. Toda una serie de
aparatos empezaron a anunciarse como los "liberadores" de la
mujer. Pero, estos nuevos productos ¿facilitaron su trabajo y las
convirtieron en mujeres más modernas e independientes? ¿o
perpetuaron su rol como amas de casa y esposas devotas, generando
nuevas necesidades?
ECONOMÍA
AGRÍCOLA: EL VINO DE CARLÓN
Benicarló
ha sido históricamente relacionada con la practica de la
agricultura, como motor económico que hizo posible su desarrollo.
Inicialmente se trataba de una agricultura de subsistencia que fue
evolucionando hacia una agricultura comercial, basada en la
exportación. Y que vivió una etapa de esplendor en la segunda mitad
del siglo XIX con el cultivo de la vid y la producción de vino.
Existen
indicios de la producción de vinos en Benicarló desde la
Antigüedad, pero no tuvo una verdadera importancia económica hasta
el siglo XVI cuando, el conocido como "vino carlon" se convirtió
en un producto de exportación muy apreciado en Europa por su cuerpo
y sabor y por su capacidad de conservación.
En
el último tercio del siglo XIX se produjo un gran aumento de la
demanda, consecuencia de la llegada de la plaga de la filoxera a
Francia, que acabó con sus viñedos. Y Benicarló se convirtió en
la principal exportadora y productora de vinos de toda la comarca.
Este
auge exportador supuso una época dorada para la ciudad, tanto
económicamente como demográficamente. Las vides ocuparen
prácticamente la totalidad del campo cultivado y desplazaron otros
cultivos tradicionales como las oliveras.
A
principios del siglo XX la recuperación de las vides francesas y la
llegada de la filoxera acabaron con esta etapa de auge económico.
Después de unes décadas de recesión los labradores encontraron la
solución a la crisis en la reconversión hacia la horticultura,
conformando un nuevo paisaje agrícola, dominado por los cultivos
comerciales de la alcachofa y la naranja.
TRABAJAR
EN CASA
En
las sociedades tradicionales agrícolas no se diferenciaba entre el
lugar de trabajo y la vida doméstica: las herramientas y estructuras
agrícolas, así como los animales utilizados para trabajar el campo
convivían en un mismo espacio con las actividades cotidianas.
Los
lagares son depósitos donde se recoge el zumo de la uva después de
ser pisada. Estas estructuras también se utilizaban como almacenes
de otros productos agrícolas destinados al consumo de la familia y
los animales, como las hortalizas y las algarrobas.
Los
animales eran la fuerza de trabajo agrícola y proporcionaban
estiércol para los cultivos, además de completar la economía de
autoconsumo con productos como los huevos, la carne o la leche.. Era
frecuente que las familias de labradores contaran, además de con el
macho, con algunos conejos, patos, gallinas, un cerdo, etc.
Los
fuertes olores que desprendían la fermentación del vino y la cuadra
impregnaban toda la casa.
LA
COCINA
La
cocina es el centro de la actividad doméstica, en ella es concentra
toda la familia y en ella suceden los acontecimientos más
importantes. En la cocina confluyen todos los elementos del trabajo y
la vida domestica, desde la elaboración de alimentos o la
manipulación del fuego, los roles que ocupen hombres y mujeres.
La
cocina tradicional anterior al siglo XX, requería de un gran número
de objetos que han caído en desuso: el mortero, las jarras, las
aceiteras o el botijo entre otros. Además de los utensilios para
manipular el fuego y otros objetos destinados a la producción de
alimentos que, en la actualidad rara vez se elaboran en casa, como la
amasadera para hacer el pan o los instrumentos para la fabricación
de embutidos tras la matanza.
LOS
ALIMENTOS
La
cocina tradicional era sobre todo de subsistencia, hecha con los
productos que se tenían a mano, cuando se tenían, y estacional,
tanto en el sentido que se aprovechaban los productos de temporada
como en el de la vinculación al ciclo festivo religioso.
La
diversidad de los productos locales de producción artesanal
contrasta con la homogeneidad del mercado actual, plenamente
industrializado y globalizado. La introducción de un modelo de
cadena alimentaria, basado en la producción industrial tuvo lugar en
nuestro territorio en los años 20 del siglo XX, con el aumento de la
demanda y el auge económico.
LAS
HORAS DE SUEÑO
Las
horas de luz se aprovechaban para el trabajo y las habitaciones se
utilizaban exclusivamente durante la noche, por este motivo era
frecuente que se prescindiera de les ventanas en las habitaciones, al
considerarlas innecesarias.
A
inicios del siglo XX la moda higienista - surgida de la
preocupación de médicos y políticos por la insalubridad de las
ciudades y la propagación de la tuberculosis- influyó sobre la
arquitectura y el urbanismo. Las ventanas se hicieron más amplias
para permitir la entrada de luz y la ventilación, y en las ciudades
empezaron a instalarse servicios de evacuación de aguas usadas y
agua potable, recogida de basuras, baños públicos, etc.
Creado por david el 18/08/2017
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